El comienzo

Hay quienes consideran que el ser fotógrafo es simplemente capturar un “algo” en el tiempo. Para algunos, como yo, implica mucha mas que eso. El ser dueños de herramientas tecnológicas que permiten perpetuar un momento implica en cierta forma ser un cronista, dejar testimonios de como quien esta detrás del lente al momento de encuadrar ve el mundo.

Cuando comencé en el mundo audiovisual me enfrenté a las que quizás son las mayores preguntas que quienes estamos tras un lente nos enfrentamos.. ¿Qué quiero mostrar? ¿Qué historia quiero contar?¿Qué tengo que decir?. Claro que tenía en mi cabeza esa frase de “una imagen pesa mas que mil palabras” pero el pensar que pondría como imagen en vez de describirla fue un tema por un tiempo. Paralelamente en esa época estaba muy vinculado con el tema ambiental en Chile y por ahí se acercaba esos sueños de juventud de tratar de cambiar la mente de muchos con respecto a la realidad del medio ambiente y claramente la representación en fotografías o video de lo que ocurre diariamente con nuestro medio ambiente es algo que mas de alguna vez pensé podría ser la respuesta a mis cuestionamientos.

Por otro lado al ingresar a comunicación audiovisual me di cuenta del grado de arte que se involucra al hacer imágenes. No es simplemente apretar un opturador, hay mas de eso. Conceptos estéticos, artísticos, semiótica tras de cada imagen que uno compone. El hacer imágenes no es simple, pese a que cada día la tecnología nos haga pensar lo contrario. Hay una dosis de talento en hacer una buena fotografía pero sin la teoría que esta tiene detrás, para mi es una expresión de arte sin sentido. En ese proceso de descubrimiento de lo que implica la construcción (literalmente) de una imagen para trasmitir una idea sumé la diferencia que hace no solo saber construirla sino además de la importancia que tiene el saber sobre el “material” sobre el cual una construye particularmente cuando se trata de un trabajo de índole documental, por ejemplo, ¿Cómo sabré que decir sobre la pobreza en una fotografía sino la comprendo y logro componer una imagen que lo exprese?

dsc_19No paso mucho como estudiante de comunicación audiovisual cuando me vi en medio de una clase de flamenco en Valdivia gracias a Ricardo y muchas de mis preguntas sin respuesta tuvieron algo de claridad al final del túnel. Me encontraba frente a la extraña situación de retratar emociones hechas expresión corporal sobre lo que la música genera y eso sumado a que dicha expresión correspondía a una muestra cultural de un pueblo lejano del nuestro. Me pareció increíble como desafío.

Ese fue el principio que me llevo a elaborar una forma de trabajar. Meses de fotografías, cual fotógrafo de National Geographic en medio de África frente a una manada de antílopes, en escuelas de danza flamenca intentando cazar emociones, descubriendo claves, simbolismos propios de una cultura asociada al flamenco en este caso. Era la única manera que cuando alguien viera una de mis fotografías dijera “¡asi que esto es flamenco!”. No fue fácil pero era la única manera desde mi punto de vista para hacer fotos que fueran “reales”.

Sumemos un nuevo aspecto integrado a este tipo de fotografías. Los lugares donde dicha expresión se volvía arte en su mayor expresión era “el tablao”. Aquel lugar donde la danza se complementaba con el toque de la guitarra y el cante . Estos lugares poseen en si una iluminación baja. Me obligaba a trabajar con bajas velocidades sino quería cometer la herejía de disparar un flash y destruir la magia del momento. Debía saber de tiempos, compases para comprender en que momento tendría una fracción de segundo acorde al tiempo de obturación. Las clases de percusión flamenca se hicieron necesarias para poder saberlo, y lo siguiente fue pedirle a Felipe unas clases y comprar mi cajón.

Sentía que comenzaba a acercarme a las claves que me permitían saber que buscar, algo me decía entonces que era solo tiempo y mucha, pero muchas fotos las que me permitirían reconocer casi intuitivamente cuando ese “momento” en cual capturar una imagen era el correcto.

10 años después de esa clase en Valdivia creo haberme cumplido con lo que me propuse como desafío. Ser el cronista de un arte que pretende expresar esa extraña fusión entre las emociones y el cuerpo humano al compas de la música.

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Carta de Sergio Larrain

Carta de Sergio Larrain, fotógrafo de Magnum, a su sobrino Sebastián Donoso.

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Sergio Larrain

“Lo primero de todo es tener una máquina que a uno le guste, la que más le guste a uno, porque se trata de estar contento con el cuerpo, con lo que uno tiene en las manos y el instrumento es clave para el que hace un oficio, y que sea el mínimo, lo indispensable y nada más. Segundo, tener una ampliadora a su gusto, la más rica y simple posible (en 35 mm. la más chica que fabrica LEITZ es la mejor, te dura para toda la vida).

El juego es partir a la aventura, como un velero, soltar velas. Ir a Valparaiso, o a Chiloé, por las calles todo el día, vagar y vagar por partes desconocidas, y sentarse cuando uno está cansado bajo un árbol, comprar un plátano o unos panes y así tomar un tren, ir a una parte que a uno le tinque, y mirar, dibujar también, y mirar. Salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, DEJARSE LLEVAR por el gusto, mucho ir de una parte a otra, por donde te vaya tincando. De a poco vas encontrando cosas y te van viniendo imágenes, como apariciones las tomas.

Luego que has vuelto a la casa, revelas, copias y empiezas a mirar lo que has pescado, todos los peces, y los pones con su scotch al muro, los copias en hojitas tamaño postal y los miras. Después empiezas a jugar con las L, a buscar cortes, a encuadrar, y vas aprendiendo composición, geometría. Van encuadrando perfecto con las L y amplias lo que has encuadrado y lo dejas en la pared. Así vas mirando, para ir viendo. Cuando se te hace seguro que una foto es mala, al canasto al tiro. La mejor las subes un poco más alto en la pared, al final guardas las buenas y nada más (guardar lo mediocre te estanca en lo mediocre). En el tope nada más lo que se guarda, todo lo demás se bota, porque uno carga en la psiquis todo lo que retiene.

Luego haces gimnasia, te entretienes en otras cosas y no te preocupas más. Empiezas a mirar el trabajo de otros fotógrafos y a buscar lo bueno en todo lo que encuentres: libros, revistas, etc. y sacas lo mejor, y si puedes recortar, sacas lo bueno y lo vas pegando en la pared al lado de lo tuyo, y si no puedes recortar, abres el libro o las revistas en las páginas de las cosas buenas y lo dejas abierto en exposición. Luego lo dejas semanas, meses, mientras te dé, uno se demora mucho en ver, pero poco a poco se te va entregando el secreto y vas viendo lo que es bueno y la profundidad de cada cosa.

Sigues viviendo tranquilo, dibujas un poco, sales a pasear y nunca fuerces la salida a tomar fotos, por que se pierde la poesía, la vida que ello tiene se enferma, es como forzar el amor o la amistad, no se puede. Cuando te vuelva a nacer, puede partir en otro viaje, otro vagabundeo: a Puerto Aguirre, puedes bajar el Baker a caballo hasta los ventisqueros desde Aysén; Valparaiso siempre es una maravilla, es perderse en la magia, perderse unos días dándose vueltas por los cerros y calles y durmiendo en el saco de dormir en algún lado en la noche, y muy metido en la realidad, como nadando bajo el agua, que nada te distrae, nada convencional. Te dejas llevar por las alpargatas lentito, como si estuvieras curado por el gusto de mirar, canturreando, y lo que vaya apareciendo lo vas fotografiando ya con más cuidado, algo has aprendido a componer y recortar, ya lo haces con la máquina, y así se sigue, se llena de peces la carreta y vuelves a casa. Aprendes foco, diafragma, primer plano, saturación, velocidad, etc. aprendes a jugar con la máquina y sus posibilidades, y vas juntando poesía (lo tuyo y lo de otros), toma todo lo bueno que encuentres, bueno de los otros. Hazte una colección de cosas óptimas, un museito en una carpeta.

Sigue lo que es tu gusto y nada más. No le creas más que a tu gusto, tu eres la vida y la vida es la que se escoge. Lo que no te guste a ti, no lo veas, no sirve. Tu eres el único criterio, pero ve de todos los demás. Vas aprendiendo, cuando tengas una foto realmente buena, las amplias, haces una pequeña exposición o un librito, lo mandas a empastar y con eso vas estableciendo un piso, al mostrarla te ubicas de lo que son, según lo veas frente a los demás, ahí lo sientes. Hacer una exposición es dar algo, como dar de comer, es bueno para los demás que se les muestre algo hecho con trabajo y gusto. No es lucirse uno, hace bien, es sano para todos y a ti te hace bien porque te va chequeando.

Bueno, con esto tienes para comenzar. Es mucho vagabundeo, estar sentado debajo de un árbol en cualquier parte. Es un andar solo por el universo. Uno nuevamente empieza a mirar, el mundo convencional te pone un biombo, hay que salir de él durante el período de fotografía.”

Gracias a la Danza

Para fotografiar danza no solo  basta con tener conocimientos teóricos sobre el baile y la fotografía, sino que se debe ser sensible a la relación que establece la bailarina con la música“.  Esto lo dije hace un tiempo cuando me preguntaron que era para mi fotografiar danza…  esta es mi gran conclusión cada vez que me enfrento a fotografiar  a bailarinas sobre un escenario.

Cuando escribí la primera entrega de “Crónicas de un fotógrafo de danza“, me acordé de como comencé en esto que hoy es mi pasión. Aprender a capturar momentos, intentar mostrar como una bailarina o bailarin expresa emociones a través de sus movimientos. Hoy es otro el punto de vista de estas crónicas, agradecer…

Pareciera que la experiencia y el estudio de una determinada disciplina artistica no siempre es respetado ni valorado. Sin embargo, de vez en cuando a uno le ocurren cosas que para muchos pueden pasar desapercibidas, pero para uno son muy importantes. Han sido muchos años de esfuerzo, estudio, entrega… el arte como muchos saben puede ser ingrato, pero el lograr, en mi caso, una linda fotografia de la cual sentirse orgulloso tras una tarde completa de disparos, es suficiente premio a ese esfuerzo y dedicación personal.

Son casi 10 los años tras un lente. Miles de fotos, centenares de horas junto a un escenario o en una sala de ensayo buscando “momentos“. Muchas se me han acercado para decirme “gracias por esta linda foto” , pero el cariño que hoy recibo de quienes se ven cada semana en una de mis fotos sobre un escenario no tiene precio.  Pero en los últimos días paso algo que me emocionó aun mas…  estando en un seminario deje mi pendón afuera de la sala, cual no fuera mi sopresa cuando al salir minutos mas tarde note que había una chica fotografiándose con él!  …jamás me había pasado, de alguna manera quienes estamos tras los lentes estamos mucho mas acostumbrados al anonimato y este tipo de protagonismos nos confunde. Cuando le pregunté porque lo había hecho días mas tarde su respuesta fue super simple “porque respeto mucho lo que haces…“.

Creo que el respeto se gana. Creo que eso es lo que he hecho dentro del medio de las bailarinas en Chile. Pero debo decir que el respeto es mutuo chicas. Seria imposible lograr una linda foto mostrándolas sobre un escenario como lo que son, artistas, mujeres expresandose en todo lo que ser mujer significa, sino respetara lo que hacen. De alguna manera mi trabajo consiste en mostrar lo que el público ve cuando Uds bailan.  Quizas ayudarlas a confiar en uds. mismas un poco mas.

Para mi es un gusto fotografiarlas, claro que es un trabajo, pero soy feliz estando junto a un escenario retratándolas. Me han comentado que ven entre las cortinas antes de salir a bailar como disfruto cada baile..  y como no hacerlo?  …de alguna manera siento que se debe establecer una relación no solo profesional sino de amistad con cada artista objeto de una toma fotográfica, empatía dicen algunos. Mas de una vez me he encontrado junto a un escenario con le ojo puesto en el visor diciéndome “que suerte tengo de estar haciendo lo que amo en esta vida“.

Estas líneas nacen revisando los archivos de las fotografías que tome el año pasado y pensando que viene para este. Y eso me hace solo decir una cosa…  gracias a todas por permitirme entrar a un mundo de mujeres, las danzas arabes de medio oriente, y mostrar que es lo que uds sienten al bailar. Gracias al amor de mi vida por ser esa llave que me ayudo a entenderlas y conocer esos códigos de una femeneidad y forma de expresarse que no es nuestra, sino de una cultura lejana. Espero seguir junto a mis cámaras muchos años mas a un costado de un escenario o en una esquina de una sala de ensayo.

un abrazo!